Esperando el tiempo precioso
las pálidas perlas de la alborada
en retirada.
El insurgente haz que ilumina el claro del bosque.
Mis ojos, las pupilas como mares de sal
temblando en tu fiebre de luz.
Esperando, tendido en la nieve
en los descarnados huesos de la tierra,
al abrigo del rocío, la helada del alma
depositada en el vientre, cobijo del sol.
Esperando el sol, esperando el sol
la suerte del condenado a tu hechizo
el verdugo de las horas acercándose..
al último cadalso. El cambio,
los tiempos deslizándose como placas tectónicas
al alivio linfático del astro rey.
Esperando el brillo del gran ojo
el dios oracular de Siwa, que me diga
lo que voy a hacer.
Esperando al sol
las largas verstas de la gran tundra
el lívido folio sin escribir
los huecos de las sombras que me traen imágenes
el incesante rumor del agua al caer
al mar, el mar.
El extraño estremecimiento
el cambio, a rumbo de brújula
al sur. el sol, al norte, el sol.
17 de enero de 2009
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