25 de enero de 2009

Donde enterraré tu nombre.

Tras esa tapia, en las lápidas
bajo la sombra de pétalos marchitos
el agua se pudre, cercenada por el fango,
la melodía del chapoteo de hirsutos insectos.

Infectados, los aromas por la ruina del tiempo,
la herrumbre componiendo su melodía
en la vieja cancela.

Abre los ojos, como grietas en las estatuas
desprendiéndose de todo aquello
que una vez tuvo valor.

Mas allá del embarcadero, donde
perdemos nuestra última moneda,
la morada de la carne inerte,
al finiquito de las horas sucedidas.

Tras esa tapia, donde me acerco
con sigilosos pasos de carroñero,
desgarro tu nombre, a dentelladas precisas
entre fatuas inflamaciones y sonrisas eternas.

17 de enero de 2009

Dulce Zarzis II (Linda Circe)

En el confort de tus brazos
la consecuencia lógica del estado
de las cosas,
la ecuación exacta que emana del alba
el nudo cósmico de los lazos
que esbozas.
Linda Circe que con tus abrazos
convierte mis penas en descarnadas
rosas,
la piara de mis miserias, la calma
a la tempestad, los cielos lacios
a dulces aromas.

Esperando el sol.

Esperando el tiempo precioso
las pálidas perlas de la alborada
en retirada.
El insurgente haz que ilumina el claro del bosque.
Mis ojos, las pupilas como mares de sal
temblando en tu fiebre de luz.

Esperando, tendido en la nieve
en los descarnados huesos de la tierra,
al abrigo del rocío, la helada del alma
depositada en el vientre, cobijo del sol.

Esperando el sol, esperando el sol
la suerte del condenado a tu hechizo
el verdugo de las horas acercándose..
al último cadalso. El cambio,
los tiempos deslizándose como placas tectónicas
al alivio linfático del astro rey.

Esperando el brillo del gran ojo
el dios oracular de Siwa, que me diga
lo que voy a hacer.

Esperando al sol
las largas verstas de la gran tundra
el lívido folio sin escribir
los huecos de las sombras que me traen imágenes
el incesante rumor del agua al caer
al mar, el mar.
El extraño estremecimiento
el cambio, a rumbo de brújula
al sur. el sol, al norte, el sol.

10 de enero de 2009

Lágrimas, sentimientos y tiempo

Cuando, tus párpados, como hornacinas del tiempo,
quiebran su cristal destilando licores de melancolía,
palpito bajo tu pecho abrasado y me riegan tus llamas,
cosecha ígnea de suspiros y silencios, siento.

Quieres saber las cosas, como una niña que viera,
la nieve por primera vez, de dónde procede su aliento,
y piensas que es distinto mi instinto, e insisto
en esas pequeñas huellas que se lleva el viento.

Y aún me cuestan las horas, y rige el momento
de separarnos con su mezquina impaciencia,
esa súbita esperanza arrojada en el barro
arcilla de segundos, que modelo según cuento.

3 de enero de 2009

Contra la esperanza.

De necio es querer aprender de ti, a quererme.
No podrías enseñar, algo
que no sabes hacer.

Contra la esperanza, que me tapa los ojos
ese filo de acero en la garganta,
esa patraña que me hace ir tras de ti,
que me hace ver que tu mano tiembla,
y me muestra que es por ti.
Mentirosa por naturaleza
la savia que precisas es mi propia sangre
la que pierdo, es mi vida.

Infundirá de nuevas desgracias,
por si no había tenido bastante,
difusora de extrañas ideas, similares a mi interés,
devoradora de mis entrañas.

Tu que me vuelves loco, y tu, que no estás loca por mi,
y en esta cordura, la soga que envuelve mi lucidez
y me asfixia. Ya sin ganas.