23 de noviembre de 2007

Palmira

Como el cristal que va a estrellarse
El postrero rayo del día
Herrumbre de hierro licuada en la piel,
Así te veo, y callarse

Los últimos versos para el gran templo
Los ecos extraviados en el desierto,
Los labios contagiados de miel.

Así te veo, Palmira
Como rehén de un gran imperio
La elegida entre los famosos diez
Como el sagrado camino de tus columnas
La arena que recojo y que me llevaré
Contigo. Mira.

Como retornan tus glorias
Caravanas de seda y especias
A posarse en tus calles,

Y aún libre, de las gaseosas ubres del sueño
En fértil fosa de tiempos,

y de cerca, Palmira, la primavera.


18 de noviembre de 2007

... tumbas ...

Esta tarde, la decadencia de las hojas marchitas
fiero mareaje de vida residual
cubren las antaño esplendorosas urbes.
Las pisadas de los dioses
ya no admiran los brillos de la máscara de Agamenón.

Las gargantas de la tierra escupen su hedor
al rostro que las emana.
Mausolo de Caria, gloria de Halicarnaso,
perentorias son las huellas del peregrino
al viaje por hacer:

Llorar a mis años, ante la tumba de Alejandro
un brindis lisérgico con Jim D Morrison
descender a la fosa común de Mozart
plantar centeno en el hoyo de Lennon,
arrastrar las rodillas ante Moliere y Balzac.

Las sombras nos acompañan,
cada palabra no escrita es una mástaba
en la lejana Saqqara,
orientar mis oraciones hacía Orión
(Breves pasajeros del túnel al final)
latir en el parque de la Paz, en Hiroshima,
encontrar la morada del gran Kan.

hallar,
el castillo del santo ángel, en la ciudad eterna
o el chhatris donde vertería en cenizas
el fuego, el vapor de la grasa que enloquece en el Hades.
Contemplar, la naturaleza superada en el Taj Mahal
mientras la lluvia se desgarra,
entre las sombras de Tenoctitlán.

Divisar,
un dragón en llamas entre las brumas de Ávalon
los ecos imperiales del Escorial
los fuegos fatuos, la luz del palacio final,
emprender el viaje por la amistad de Enkidu,
y mi alma, navegando en la barca solar,
conducido por Anubis a la sala de las dos verdades,
mientras afuera, aúlla el chacal.

Y ante todo esto, verter al fuego,
las palabras aún no escritas, y ver como se devoran
al final.

El cenotafio de los años dictará mi epitafio,
y no regresar.

17 de noviembre de 2007

Y al final ... (Recados de Venus I)















Génesis del amor primigenio
luna azteca que iluminó la inocencia
para devorar sólo un poco.
En el río grande, pupilas de oro
la locura engendraron
aquel otoño de luces y de frío.
Pasaste despacio,
en el portal de la adolescencia
no estrellarme pude evitar, tampoco.
En el alambre, cambié comba por besos
o las querellas de hielo por seguir siendo
uno mas.

Vino a ser un premio por una noche de ingenio
con derroche de vino y de sueños,
una rosa blanca para un caballero.
A ti, dama norteña
a la vez tu confidente y tu secreto
me robaste tu silencio.
Luceros que se iban detrás de tus labios
hacia el cielo abierto de mi pecho.
Recado de Venus, tan escueto
que pone mi mente al mejor postor.
La flor inundada, destiló sus pistilos
rocío de escarcha en la madrugada,
y de nuevo clandestino.

Llegaste para darte un chapuzón en mi Leteo,
te llevaste un libro, yo un duende, retiro.
tus palabras fueron justas en el mejor momento.
Soñé contigo, y me arrojé al mar
en malas fechas, ahora te lo cuento.
Un oasis en un desierto de miradas
creí naufragar en tus orillas cardiacas,
creer en el destino, así de cretino.
Un paraíso disfrazado de infierno
bien sabes a que me refiero.

Un cielo con los pies en la tierra,
y yo, un ave sin alas, al cielo.
Y al final, así llego
como nueva exdueña de mis besos,
salvo que esta vez, la tempestad
también arrastro, el olvido.

Texto e imagen. Dio

16 de noviembre de 2007

Los señores del abecedario

Apatía, por el presente y al pasado
borrachos de poder que nos dominan,
concupiscencia de los sueños ajenos
declaraciones vacías, en recipiente de bulo.
Estado de las cosas (Que se enfrían)
Familia de los carroñeros
gestos que publicitan el movimiento,
hijos del gen común, el mas duro,
incluso imbéciles se han hecho con él.
Jamás, en todos los años, un cuento
kanato de engaños, vida en el muro,
libidinosos sentimientos de libertad,
llamada derecho y otros nombres, a saber.
Malditas preces enclaustradas en mi.
Negro, fotones que no pueden mentir
ñandú acosado por el lamento.
Organización (la) del manifiesto
pasado púrpura, la tierra de almagre
¿Quienes han dotado, a la verdad, de voz?
Rallar las palabras y el sentimiento
señores del abecedario, donáis hambre
trampas para las alas incautas,
ufanos acertijos que nos enredarán,
volviendo de todo, hacía ningún lado.
Winchester apuntando al cielo, mi corazón,
xilografía de extrañas voces sin sentido,
y además, en esta ablución de letras,
zorras y zorros, sin una equidad real.

Texto: Dio

13 de noviembre de 2007

Las puertas de Ishtar

Crucemos juntos las puertas de Ishtar,
a los visillos violentos del horizonte
apartemos con palabras sin voz.
La noche se rige de elementos extraños,
los jocosos desvaríos de los dioses borrachos,
los caprichos, como ofrendas en el mar,
te calzan de sal, los años.

Evalúa las simientes legendarias,
esa Babilonia privada, para nosotros dos,
el relato, un mordisco del cielo,
en el cuello, los gestos, que no nos hacemos.

Crucemos juntos los puentes de la gran ciudad
y no volvamos la cabeza, ni miremos,
mas allá de las puertas de Ishtar.
(Por qué no habrá jamás, un lugar igual)

Texto: Diomedes

10 de noviembre de 2007

Hábitat natural

Espuma de playa urbana,

que me seca la garganta,

vagones de sueños descarrilados,

en tu madera descarrillada.

Encrespado licor de furia

estériles prodigios en tu mirada,

esta manada de cristales furiosos

desde donde te contemplan,

y no se entiende nada.

Este próspero cereal sin Ceres,

sincero hábitat de esta madrugada

donde oír no quiero, los nombres,

ni dormir puedo en tu casa derrumbada.

Este si fuera, pero nunca, esta historia,

en tu piel, savia muerta, tatuada.

texto e imagen: Diomedes

7 de noviembre de 2007

Declaración de Intenciones Particulares (II)

En la noche, tu luz
como una linterna acoplada en el cielo
atrae mi alma, de insecto denostado.
Las plegarias son horas desnudas
cubiertas de sal oscura.
Campana de niebla
tus ruiditos me arrullan
ignorando los consejos de la prudencia,
y olvido mis pasos, en abismos cercanos.
¿Cercenar ahora esto? No, en plena vida,
genocidio de risas, sabores, alegrías
(También temores, pesares, letanías)
Soñar con el tiempo y la brisa
de esta luz, tildando de salud, las heridas.
En la noche, tu luz
hasta donde quieras, tu guías.

1 de noviembre de 2007

En párpados de Buda


Expiro al sol en licor
con una receta de angostura
observo dentelladas en el bosque
el último latido del corazón.
Perezco en tus ojos de almohada
mi nicho son, tus verdes praderas
riveras sintéticas en mi alma
el aroma de desangrada flor.
Las preces también son pasos
en el camino del final.
Las aves que me indican el sentido,
al Oeste se encuentra mi estrella polar.
No hay manos de amigos, solo
miradas curiosas,
ignorantes de su propio rumbo,
sin embargo, es tan fresco el aliento,
que el olvido, pulula en los pulmones
con aire de peregrino.
Inunda mis pasos el barro
no hay profeta que limpie mis pies y mis manos
son las huellas, fósiles de hastío,
larvas de remordimiento con sin motivo.
Me muevo, no diría que camino,
navego, no diría que me guío
me bebo el último sol
eso si lo digo.

Texto e Imagen: dio