31 de mayo de 2007

La hija que no tendré

Tu mano de trapo
Dibujando caracoles
Delinear tus rizos, cariño
Bajo mis soledades.
Desnuda de pétalos
Y con la mirada atenta
De quién aún no tiene prejuicios,
Observas mi aspecto
Sin juzgar lo que no comprendes.

Creces deprisa, no te aceleres
Brava en los mares
Inocencia en las horas tímidas
Intrépida en tus labores.

Arranca tu risa vientos de Oriente
Tus cabriolas templan mis nervios
Tus besos, que van y vienen.

Sentir en tu voz mi nombre
Como si tu fueras la primera que me llamases
Selvas de cemento y carnes
Otra vez, aprisa, sobre mis hombros,
Juguemos a escondernos de los hombres.

Capricho de dioses, sabina
Que raptas mis voluntades,
De tus ojos, tiernos las luces,
De mis sombras, las manos, que escondes.

La hija que no tendré.
Esa eres tu. Lo sabes.

Dio.