Al estrado de los calendarios,
someto la pereza de las citas, al escarpelo
de los recuerdos, te requiero.
Como una criatura indeterminada, sedienta de silencios
con la mordedura incesante de tu mirada, híbrida conjetura
de hechos y sueños.
Expuesto a la luz, como un único cómico, un dramático monólogo.
Asi, apelando a la irresponsabilidad que da la locura,
al tejido incesante e involuntario, este arado de lana,
que va nutriéndose del hilo de las parcas.
Ante este juez tan severo, que no es benévolo, y la pluma de Maat pesa tan poco,
que mi pobre corazón envidioso y dolorido
teme acabar como tu.
Tus sombras se llevaron, de nuevo, lo que mas quería,
tus luces no me traen el calor que yo añoro, la estrella.
Ahora no importa nada. Te despido. De nuevo, a la hoguera de los sueños
con mis miedos y mis risas. Con los besos hundidos en el barro de tus huellas.
31 de diciembre de 2008
30 de diciembre de 2008
El sendero. (Sigue la estrella)
Regreso, al portal de tu mirada
como un beso en un sueño
ileso de ilusiones, obseso
en la madrugada.
Sito tu estrella (anunciadora)
sin caminar hacia ti. Solo la sigo
y no me distraigo en los paisajes
cabalgo entre las dunas, el sendero
y en mis lentos pies, mis ojos yertos
bajo el cielo incierto
en que te persigo.
Pero sé, lo que hay que hacer,
se quiebran los momentos
en los párpados férreos del tiempo,
sujetar firmemente el aliento,
ese pulso purpúreo que empapa mi pecho,
y que derramaría si supiera,
que sigues su rastro, como sendero.
D.
como un beso en un sueño
ileso de ilusiones, obseso
en la madrugada.
Sito tu estrella (anunciadora)
sin caminar hacia ti. Solo la sigo
y no me distraigo en los paisajes
cabalgo entre las dunas, el sendero
y en mis lentos pies, mis ojos yertos
bajo el cielo incierto
en que te persigo.
Pero sé, lo que hay que hacer,
se quiebran los momentos
en los párpados férreos del tiempo,
sujetar firmemente el aliento,
ese pulso purpúreo que empapa mi pecho,
y que derramaría si supiera,
que sigues su rastro, como sendero.
D.
20 de diciembre de 2008
Mis ojos

Mis ojos abarcan los años
hasta vaciarse,
inunda la oscuridad inmunda
los sueños,
hasta cubrirse
de silencio, mis ojos,
las cuencas desnudas
despojadas de verdades que no vuelan.
Mis ojos, añicos de cristales
licuados en el rostro, el cielo
que en mis ojos se desprende
en látigos de luz.
Mis ojos como el viento
detenido tras los ventanales del éter
en si mismos, alentados
a repartirse el infinito.
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