31 de diciembre de 2021

Adiós a tu luz y a tus sombras XVI

 Perece la paciencia

participa la presión

la pulcra presencia de un sol desmoronándose

en el horizonte.

Y vienes a bogar por otro año, las sombras de inmundicia

que cubrieron mi pecho, este año

se disiparan entre jirones de nubes que contemplo.

La lítica eternidad y el momento que no existe

las furias de mi alma reclamando devorar ese pedazo

de cielo que no existe.

La posición del reloj en las esferas celestes

marcan la hora última de esta porción ficticia, mientras

observo las nubes de polvo del camino, si todo vuelve a pasar

es que ya pasó. Si cada uno fabrica su destino, es que nunca ocurrió.

Adiós a tus sombras, primero, luego quizás a tu luz

que perecen en un lecho de lodo, recostando en el recodo del gran rio. 

1 de diciembre de 2021

El invierno en los ojos.

 Al final solo me pregunto sí

soy un insecto de tantos. Los miro,

suben las escaleras mecánicas apoyados en el posa manos

montan en el autobús, son la carcoma de un mundo inerte.

Solo quiero quedar atrapado en el recinto de tus ojos. 


La noche es un vertedero de sombras

no importa cuántas luciérnagas procuren aplacarla

viene y se va, hasta que un día permanece.

El invierno son tus ojos congelados en los míos. 


A veces espero una luz, sin darme cuenta,

 es la sombra  que ilumina el camino.

Me guía hasta apagar el fuego y vomita en mí, 

su melancólica inmensidad.

Con los párpados yertos tus ojos y los míos. 

16 de octubre de 2021

Vuelo crepuscular.

 Tiritas en el mar de Otoño

acunada por el olvido de cuando aún

eras un brote de lejana primavera.

Amaste los cielos despejados

te mojaste en las tormentas

quizás comenzaste a cambiar el color

cuando comenzaste a entender la vida.

Y ahora, justo al final

te echarás a volar

en este mar de oxigeno, hacia el puerto

de la eternidad.