Has tenido suerte
en el reparto de luces que brillaron tanto
como ciertos zafiros desde la génesis del año.
Pronto fuiste algo especial
recorriste las laderas del tiempo
y esquivaste, las oscuras espirales al final.
Te vas luminoso, como una lumbre
en el pecho
guiarás horas más oscuras.
Me has traído la paz de sus abrazos
me has hecho soñar
y confiar en el tiempo.
Como san Jorge has exterminado
el ominoso lustro.
Ahora, llegarás
como cúspide de sus besos
al templo donde moran todas las constelaciones.
Adiós a tus sombras. Hasta siempre a tu luz.
31 de diciembre de 2018
30 de diciembre de 2018
El gran Tzompantli
Movimiento de sucesos
quebrado el occipital
la memoria del pueblo,
el sol, la lluvia de acero
las borradas estancias de los dioses.
El osario
constelación de calcio como macabras flores
por sus fisuras el sueño perpetuo.
Rincones de esperpento, extraño hatillo
de vida y muerte.
¿Qué estrellas observarán eternamente?
De: Chamanes de fuego.
México. Agosto 2015
quebrado el occipital
la memoria del pueblo,
el sol, la lluvia de acero
las borradas estancias de los dioses.
El osario
constelación de calcio como macabras flores
por sus fisuras el sueño perpetuo.
Rincones de esperpento, extraño hatillo
de vida y muerte.
¿Qué estrellas observarán eternamente?
De: Chamanes de fuego.
México. Agosto 2015
8 de diciembre de 2018
Confortablemente paralizado.
Hola
Tras la puerta que se cierra se abre una esperanza.
Si un paso es el primer instante que se aleja.
¿Cómo olvidar de la cabeza ese océano que se vacía?
Conteniéndose por el vidrio de los sentidos
de quién pensaba que nunca me soltaría,
el ámbar de tu mirada iluminando otros caminos.
De acuerdo, no lo hice bien.
Y no hay manera de arreglar este desaguisado.
No entendí que la soledad no es cosa de dos.
Pasé momentos de enfermedad y superé una fiebre
que me consumía desde hacía algún tiempo.
El mundo de los sueños a veces es tan confuso como la propia realidad.
Sólo sé que en tus brazos.
Me siento. Confortablemente paralizado.
Adiós,
Una palabra que nunca te voy a pronunciar.
¿Cómo desandar el camino que quise hacer contigo,
si aún no hemos salido de la puerta?
No hay casa pequeña que pueda habitar,
ni hay una hija que pasear tranquilamente por el parque.
Sólo tu voz sobreponiéndose a la mía en un "te quiero" más sonoro.
Se que es complicado. Confiaste en mi sensatez
y quizás no tuve ningún reparo. Pero hubo una vez
una, en la que me hiciste elegir.
Y pasé momentos de felicidad y logré lo que no creía que podía ser
si tenía algún revés, venías tú y me hacías bien.
La realidad es tan nítida como el pronombre personal del plural de la primera persona.
pero ahora sé que en mis sueños
seguirás teniéndome confortablemente paralizado.
Tras la puerta que se cierra se abre una esperanza.
Si un paso es el primer instante que se aleja.
¿Cómo olvidar de la cabeza ese océano que se vacía?
Conteniéndose por el vidrio de los sentidos
de quién pensaba que nunca me soltaría,
el ámbar de tu mirada iluminando otros caminos.
De acuerdo, no lo hice bien.
Y no hay manera de arreglar este desaguisado.
No entendí que la soledad no es cosa de dos.
Pasé momentos de enfermedad y superé una fiebre
que me consumía desde hacía algún tiempo.
El mundo de los sueños a veces es tan confuso como la propia realidad.
Sólo sé que en tus brazos.
Me siento. Confortablemente paralizado.
Adiós,
Una palabra que nunca te voy a pronunciar.
¿Cómo desandar el camino que quise hacer contigo,
si aún no hemos salido de la puerta?
No hay casa pequeña que pueda habitar,
ni hay una hija que pasear tranquilamente por el parque.
Sólo tu voz sobreponiéndose a la mía en un "te quiero" más sonoro.
Se que es complicado. Confiaste en mi sensatez
y quizás no tuve ningún reparo. Pero hubo una vez
una, en la que me hiciste elegir.
Y pasé momentos de felicidad y logré lo que no creía que podía ser
si tenía algún revés, venías tú y me hacías bien.
La realidad es tan nítida como el pronombre personal del plural de la primera persona.
pero ahora sé que en mis sueños
seguirás teniéndome confortablemente paralizado.
10 de agosto de 2018
Habitando en ti.
Déjame guiarte
entre las inabarcables alas del ocaso
hacia las fértiles praderas de la inconsciencia
donde el viento es la sentencia de la memoria
donde todos seremos la inerte combustión en silencio.
Déjame que te lleve
sin descanso a sobrevolar los abismos de la realidad
por la senda láctea hacia los campos de la nebulosa
abrazarte en espirales galácticas
sentir en la piel el rastro cuántico
de la húmeda divinidad.
Déjame que siga habitando en ti.
L.
entre las inabarcables alas del ocaso
hacia las fértiles praderas de la inconsciencia
donde el viento es la sentencia de la memoria
donde todos seremos la inerte combustión en silencio.
Déjame que te lleve
sin descanso a sobrevolar los abismos de la realidad
por la senda láctea hacia los campos de la nebulosa
abrazarte en espirales galácticas
sentir en la piel el rastro cuántico
de la húmeda divinidad.
Déjame que siga habitando en ti.
L.
14 de abril de 2018
Ante ti.
Ante el embiste del dragón
desataré los perros de mi corazón
Ante tus ojos de fuego redentor,
destellos del alba, rayos de hierba.
Ante ti, aunque estés más pendiente
de las ausencias que de la razón.
Acudiré al limbo de tus sonrisas
a desnudar de viento la miseria.
Hallaré los caminos de la oración
que en mi corazón te siembra.
Ante la pared púrpura la hiedra
que medra en flor de crespúsculo.
Ante mi garganta analfabeta
Opúsculo de besos.
Ante ti, yerma la estepa de oxígeno
que separan tu pecho y el mío.
Acudiré a verbos, adverbios
no guardaré en el arsenal un casquillo.
Hallaré la manera de decirtelo
para que lo comprendas.
desataré los perros de mi corazón
Ante tus ojos de fuego redentor,
destellos del alba, rayos de hierba.
Ante ti, aunque estés más pendiente
de las ausencias que de la razón.
Acudiré al limbo de tus sonrisas
a desnudar de viento la miseria.
Hallaré los caminos de la oración
que en mi corazón te siembra.
Ante la pared púrpura la hiedra
que medra en flor de crespúsculo.
Ante mi garganta analfabeta
Opúsculo de besos.
Ante ti, yerma la estepa de oxígeno
que separan tu pecho y el mío.
Acudiré a verbos, adverbios
no guardaré en el arsenal un casquillo.
Hallaré la manera de decirtelo
para que lo comprendas.
Certezas
Si tu ombligo es el desagüe
por donde se vaciará el universo
eso aún no lo sé
ni si lo sabré.
Si tus ojos miran a otro lado
con mirada de piedra
me haré sal y permaneceré en esa memoria
que no sé
ni sé si lo sabré.
Si tus palabras no llegan a mis oídos
ni en la noche germinan
tu locura en mi cuello
eso no lo sé
y quizás nunca lo sabré.
Pero lo cierto es que sé
del sabor de tu boca
y eso en esencia
aquí y ahora
eso sé que es mi ser.
por donde se vaciará el universo
eso aún no lo sé
ni si lo sabré.
Si tus ojos miran a otro lado
con mirada de piedra
me haré sal y permaneceré en esa memoria
que no sé
ni sé si lo sabré.
Si tus palabras no llegan a mis oídos
ni en la noche germinan
tu locura en mi cuello
eso no lo sé
y quizás nunca lo sabré.
Pero lo cierto es que sé
del sabor de tu boca
y eso en esencia
aquí y ahora
eso sé que es mi ser.
2 de marzo de 2018
La cruzada de los esclavos.
Como tú,
sigo en esta algarabía de muerte llamada vida
recorriendo al rodar
los caminos agrietados que pisaron los antiguos.
La grana del cielo se ha quebrado
hoy la bruma rodea con sus brazos de misterio
y no contemplo con mis ojos
con las venas de mis versos
lamiendo el suelo. Desoyendo el cielo.
La tormenta pasó y quedaron los charcos
y tú, estás aquí, pero ¿Qué sientes tú?
¿Quién eres tú?
Los buenos caminos son las sendas que aún hay que recorrer
pero no hay destino más que el final.
Yo ayer te vi,
como cuando eras tú
sentía tus besos y ahora
¿Qué sientes tú?
Lo correcto era seguir recto
dando tumbos y orillarme para perderme
en las veredas del camino,
las constelaciones bautizadas por sabios arcanos
la suerte de mi vida:
¿Eres tú?
Ser suave, o agrio.
Estar ebrio de vivir en esta jungla de palabras
el ruido del árbol que cae en soledad.
Como tú
aún rigen las estrellas su dictadura en las constelaciones
levanto la cabeza y veo
los látigos chasqueando nuestras espaldas.
Pero no te lo voy a decir.
Por qué pasó el tiempo y lo aprendiste de mis labios
o no te importó y lo que escuchaste
fue tan sólo dirigido a mí.
sigo en esta algarabía de muerte llamada vida
recorriendo al rodar
los caminos agrietados que pisaron los antiguos.
La grana del cielo se ha quebrado
hoy la bruma rodea con sus brazos de misterio
y no contemplo con mis ojos
con las venas de mis versos
lamiendo el suelo. Desoyendo el cielo.
La tormenta pasó y quedaron los charcos
y tú, estás aquí, pero ¿Qué sientes tú?
¿Quién eres tú?
Los buenos caminos son las sendas que aún hay que recorrer
pero no hay destino más que el final.
Yo ayer te vi,
como cuando eras tú
sentía tus besos y ahora
¿Qué sientes tú?
Lo correcto era seguir recto
dando tumbos y orillarme para perderme
en las veredas del camino,
las constelaciones bautizadas por sabios arcanos
la suerte de mi vida:
¿Eres tú?
Ser suave, o agrio.
Estar ebrio de vivir en esta jungla de palabras
el ruido del árbol que cae en soledad.
Como tú
aún rigen las estrellas su dictadura en las constelaciones
levanto la cabeza y veo
los látigos chasqueando nuestras espaldas.
Pero no te lo voy a decir.
Por qué pasó el tiempo y lo aprendiste de mis labios
o no te importó y lo que escuchaste
fue tan sólo dirigido a mí.
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