27 de noviembre de 2008

El Pasajero

Soy un pasajero
que deja un rastro de polen
en las palabras
y si el tiempo acompaña
creceré certero
en un campo de miradas.

17 de noviembre de 2008

La ventana

Tras el cristal
un millón de voces arrancadas lucen una inmensidad
de silencios.
Un vértigo de lágrimas inunda sus ígneas garras.
Mientras, cuento los segundos,
soy consciente de no volver a verte y me imagino
un mundo, tan siniestro como el que tenemos.

En el mismo cristal, la misma ventana, o quizás
la misma mirada desde estos ojos yertos,
la fragua de mis desgracias, contemplar
los fuegos fatuos, como estremeciendo la madrugada.

Mirad, que solo te quedaste, ¡Y yo me quejo!
se agarran en mi garganta las palabras que nunca te dije
por pensar que tenía tiempo,
mirad como lloro, tras el cristal.

Un viento gélido golpea la ventana
los goznes de mi sala ya han saltado suicidas
entre los frágiles destrozos de mi alma,
mirad como lloro, tras el cristal.

Tras el cristal,
alboradas rotas y ayer sin mañana,
nunca te dije nada, y ahora no escuchas mi palabra.

4 de noviembre de 2008

Dulce Zarzis (I) Naufragio.

Te odio, poesía mía.
Pálido satén de profundidades ingentes
te odio como al día
y la noche que me persigue.

La orilla, es una quebrada de filos
los párpados del crepúsculo en las arrugas de la frente,
te odio, como una pestilente herida,

Te odio, grotesca arpía
comuna de impurezas, ingrávidas afonías,
canina necesidad urgente.

Pero hallo, en arenas ajenas,
la armónica huella de la luz
en mi rostro, y entonces, pruebo tu licor.

Consumo en breves virutas de aire
y mis pulmones reciben el oxigeno, cargado del salitre
cristales que rasgan como palabras,
las entrañas y que a la mente, corrigen
este virulento estado de melancolía.

Dulce Zarzis, tendido, que no caído
en tu lomo de mujer, entre tus muslos, como párpados
que reciben la primera luz del día.