25 de agosto de 2007

Ahora no

Ahora no,
el verano muge con los vientos del fracaso,
vacías están las nubes del sol,
como témpanos de hielo en los tímpanos de dios.

Ahora no
se nutre el silencio con el aleteo de los insectos,
insurrectos sones en flor
coreando al mar su voz,
los restos de un naufragio de espuma e hierro.
Ahora no.
No es ella.
Soy yo.

23 de agosto de 2007

Los besos del capitán


Un amén primero.
Después,
sin recibo,
un intestino, el horizonte.

Ella, podría ser cualquiera
sin recibo. Mi lengua era un camino,
una dama extraviada en un bosque
de piedra.
si te miro, banco y mesa de madera
fruta de ausencia,
escupo destino.

Ella, era tan bella como cualquiera
sin recibo, un remolino de piernas
un huracán de saliva, mi lengua
un silo de trigo.

Sin recibo, un amén postrero,
serán los besos que me han perdido.

Texto e imagen: Dio.

22 de agosto de 2007

El juicio de las cosas vulgares.


Si viviéramos sin el pudor,
pisando en la alfombra de estrellas
grietas de un cielo a medio hacer
no serían las pisadas, rapaces
vestigios de miradas desquebrajadas.
no quisiéramos una casa,
con toda la lucidez de la que disponemos,
donde siempre nos estuvieran esperando
con una escudilla de sopa nocturna
y no goteasen por la comisura de nuestros labios
mentiras entre el rocío de la alborada, el silencio.

Si no fuese una blasfemia, el viento,
arrastrando títeres de plástico
congelados pudores de petróleo
y no fueran fiscales, nuestras inconciencias
esa zarzuela de ideas derretidas,
viajeros hacia el retrete de los tiempos.
Y si las almas que atraviesan
la sombra de mi espalda, o penetraran en mi alma
como voraces inquilinas solitarias
que ríen y hablan, sin cesar, las heces de la memoria
no habría nada peor que el que no haya tampoco nada mejor.

Texto Dio

5 de agosto de 2007

Rutina

Viene
deshojando la margarita
y de cada pétalo caído
crece
al otro lado del ángel
otro pétalo vivido.
Como las horas
en punto
esas que se esperan
junto a los trenes que me llevan
al mismo lugar.
Ya no sé si soy. o es el suelo
el que me pisa
en la repisa de un volcán
de lenguas granadas
que pasan.
Percibo, el poco tiempo
para que vuelva a quedar
poco tiempo.
Vengo deshojando la flor
pero esta, no se deshoja
no se acaba, jamás.