Los residuos paralelos a la voluntad divina
que una vez sustentados por una masa de carne
y dotados de un brillo en la retina,
se creyeron a semejanza de lo que no entienden
entre vapores y tierra, su enjambre.
30 de enero de 2008
7 de enero de 2008
Hécate en círculo de fantasmas.

Las melladas visiones del horizonte
como dientes podridos, los jirones de nubes
se arrojan en volutas sobre las sombras de la noche,
y en la encrucijada, la tierra absorbe la sangre,
palabras de akelarre, pensamientos oscuros.
El asno, lamiendo los cadáveres del sueño,
al ulular del viento arrojando la simiente invernal,
cosecha de pavores.
Las heladas paletas del color ocre,
el postrero reflejo en el iris de los muertos,
las campanas, doblando, la melancolía de un cielo
lejano. Misa de requiem por cada momento,
en el que Hécate sonríe. Y el tiempo, como vertedero,
de todos los huesos, de todas las risas, de todo lamento,
huerto de hedores.
Texto Dio.
Imagen. Hécate o Tres Parcas o la noche de la alegría de Enitharmon (William Blake)
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