31 de diciembre de 2008

Adiós a tu luz (Y tus sombras) III

Al estrado de los calendarios,
someto la pereza de las citas, al escarpelo
de los recuerdos, te requiero.

Como una criatura indeterminada, sedienta de silencios
con la mordedura incesante de tu mirada, híbrida conjetura
de hechos y sueños.

Expuesto a la luz, como un único cómico, un dramático monólogo.
Asi, apelando a la irresponsabilidad que da la locura,
al tejido incesante e involuntario, este arado de lana,
que va nutriéndose del hilo de las parcas.

Ante este juez tan severo, que no es benévolo, y la pluma de Maat pesa tan poco,
que mi pobre corazón envidioso y dolorido
teme acabar como tu.

Tus sombras se llevaron, de nuevo, lo que mas quería,
tus luces no me traen el calor que yo añoro, la estrella.

Ahora no importa nada. Te despido. De nuevo, a la hoguera de los sueños
con mis miedos y mis risas. Con los besos hundidos en el barro de tus huellas.

30 de diciembre de 2008

El sendero. (Sigue la estrella)

Regreso, al portal de tu mirada
como un beso en un sueño
ileso de ilusiones, obseso
en la madrugada.
Sito tu estrella (anunciadora)
sin caminar hacia ti. Solo la sigo
y no me distraigo en los paisajes
cabalgo entre las dunas, el sendero
y en mis lentos pies, mis ojos yertos
bajo el cielo incierto
en que te persigo.

Pero sé, lo que hay que hacer,
se quiebran los momentos
en los párpados férreos del tiempo,
sujetar firmemente el aliento,
ese pulso purpúreo que empapa mi pecho,
y que derramaría si supiera,
que sigues su rastro, como sendero.

D.

20 de diciembre de 2008

Mis ojos


Mis ojos abarcan los años
hasta vaciarse,
inunda la oscuridad inmunda
los sueños,
hasta cubrirse
de silencio, mis ojos,
las cuencas desnudas
despojadas de verdades que no vuelan.

Mis ojos, añicos de cristales
licuados en el rostro, el cielo
que en mis ojos se desprende
en látigos de luz.

Mis ojos como el viento
detenido tras los ventanales del éter
en si mismos, alentados
a repartirse el infinito.

27 de noviembre de 2008

El Pasajero

Soy un pasajero
que deja un rastro de polen
en las palabras
y si el tiempo acompaña
creceré certero
en un campo de miradas.

17 de noviembre de 2008

La ventana

Tras el cristal
un millón de voces arrancadas lucen una inmensidad
de silencios.
Un vértigo de lágrimas inunda sus ígneas garras.
Mientras, cuento los segundos,
soy consciente de no volver a verte y me imagino
un mundo, tan siniestro como el que tenemos.

En el mismo cristal, la misma ventana, o quizás
la misma mirada desde estos ojos yertos,
la fragua de mis desgracias, contemplar
los fuegos fatuos, como estremeciendo la madrugada.

Mirad, que solo te quedaste, ¡Y yo me quejo!
se agarran en mi garganta las palabras que nunca te dije
por pensar que tenía tiempo,
mirad como lloro, tras el cristal.

Un viento gélido golpea la ventana
los goznes de mi sala ya han saltado suicidas
entre los frágiles destrozos de mi alma,
mirad como lloro, tras el cristal.

Tras el cristal,
alboradas rotas y ayer sin mañana,
nunca te dije nada, y ahora no escuchas mi palabra.

4 de noviembre de 2008

Dulce Zarzis (I) Naufragio.

Te odio, poesía mía.
Pálido satén de profundidades ingentes
te odio como al día
y la noche que me persigue.

La orilla, es una quebrada de filos
los párpados del crepúsculo en las arrugas de la frente,
te odio, como una pestilente herida,

Te odio, grotesca arpía
comuna de impurezas, ingrávidas afonías,
canina necesidad urgente.

Pero hallo, en arenas ajenas,
la armónica huella de la luz
en mi rostro, y entonces, pruebo tu licor.

Consumo en breves virutas de aire
y mis pulmones reciben el oxigeno, cargado del salitre
cristales que rasgan como palabras,
las entrañas y que a la mente, corrigen
este virulento estado de melancolía.

Dulce Zarzis, tendido, que no caído
en tu lomo de mujer, entre tus muslos, como párpados
que reciben la primera luz del día.

11 de septiembre de 2008

Rhaida. runa y luna

Agrias, las alas consumidas en espuma
como un fértil lecho de leguminosas sombras
aceites de sal, vertidos en los pétalos de tus pechos.

Al timbre, de mi garganta, se agarra tu nombre
como el recuerdo, gota a gota de saliva
¡Luces del alba! recordarme soñar tus besos.

La pertinaz presencia de tu ausencia
en la letanía del olvido, en esa, en las que soy un simple
participante de la rutina, en la ruina cotidiana.

Algunas veces, fui resaca no por miedo, si acaso
la prudencia, los lodos de la perversa confianza
que irremediablemente ingieren el éxito.

Otras, las menos, fui avanzando sobre la arena
consumiendo las playas de tus ojos, como cubriendo de rocío
tu pálido reflejo entre las culebras de mis cejas.

Pero ahora, como la Rhaida a fuego en los tobillos
bañado por la luz de la piedra mas arcana, la de los mil nombres
añoro otras patrias, otras orillas donde depositar,
las huellas de mis labios.

8 de julio de 2008

Qamar fel Sama

Como un soplido de pólvora
Suspendido en los brazos de la nada.
Deshojando los minutos, en tardes
De pálidas manos y agitados nervios
Tras una velada que nunca llega.

Como una rueda de vapor
Que empujase a través de las olas del éter
En desiertos de voces, la soledad
Engranaje del alma, que la noche llega.

Viste, me convenciste a base de risa
De miradas graciosas, de dulces melodías
Que rebosaban en mi alma, la luna versa
En esos días, en que aún, desconocíamos
Mi naturaleza.

Ahora, como la hiedra, la impaciencia
Inunda las paredes huecas
De esa fruta púrpura devorada entre las garras
De un ave rapaz, eclipse de horas
Y tu cita, que nunca llega.

6 de julio de 2008

En Pálidas esferas.

Arrancarlas a las estrellas un grito de nácar
el pálido reflejo de unas gafas de cristal
el brillo del hielo, el colmillo del jaguar.
Y yo, me poso, mientras mis manos se amoldan
al talle precioso, al lomo glorioso, al cuello de selene.
Ven, el brillo del sol y contempla el silencio
girar los astros para hacer ondas en el agua
derretida del glaciar.

Demoler con palabras los lamentos y suspiros
la labia exterminadora de la verdad,
lamia sideral, arrogante animal
que yo solo quiero pararme y liberar
mi alma en verbos que no te lleguen
que no te cegarán.

Y entre tanto, lagunas sin nubes, observad
los besos prohibidos son los que me gustan más.
Posado en tu vientre, como un animal
que espera su alimento del aliento lunar.

Dio.

23 de junio de 2008

Noche de San Juán

En los capiteles del deseo
viento
viento que arroja los cimientos
las palabras que han de germinar.
Viento
que arrastre a los desiertos
la soledad.

Los fuegos de Beltaine
son los párpados de luz de esta noche.
Cuello,
trípode áureo de la mirada.
Lo veo claro, y se que me confundo
y sin embargo, te siento

Esta noche la tormenta ilumina tu rostro
me reflejo en tus lentes
en el aroma de la lluvia
te huelo.

Cielo, pecho desgarrado
crema de sombras agitadas
lumbre de truenos
es por ti, que no duermo
esta noche tan escasa.

Corazón sin brida
razón sin verbo
cael granizo como tu sueño en mi almohada
¿No lo sabes ya?
Te quiero.

19 de junio de 2008

Sin Título.


Pon
Dentro, escupo tu nombre pero no expulso las cifras de las noches
que te espero.
Pon
No escuchas, redobles en las hogueras de San Juan, fuego
en que me quemo.

Un tambor escupe un camino sin huellas
unos pasos que no te acercan
un horizonte.

Así voy, detrás tuya, con el hueco de tu ausencia
acompañando a mi sombra. Con el hielo
que me ciega.

Voy
a las pálidas dunas de tu cariño
el cielo cubierto, al granizo
que me riega.

Pon
dentro, en mil noches, quizás no queden mas que migajas

3 de junio de 2008

Insistencia.

Me diste
Esa forma de mirar vestigios de forma vertiginosa
Esa bondad, de la que a veces presumo.

Te fuiste
Tu que hiciste que yo llegara
Para mostrar al mundo,
Mi ser.

La sangre se secó. El hambre cesó.
El oráculo era un péndulo ebúrneo
Que me detuvo en el tiempo.

Me viste
Alegre, y triste, iracundo, y también eufórico
Enamorado, cansado, jocoso
Bromee contigo hasta que me decías ¡basta!

Nunca desfalleciste
Mis pasos en tus huellas, te sigo
Hasta el Cabo da Roca y mas allá.

Me alegraste
Todos los momentos que entregaste
A mi causa, me engordaste.

Pero. Te fuiste.

No es que te lo eche en cara, por supuesto
No me quejo. Te agradezco que me enseñaras a andar
¿Pero como decirte ya, todo esto?

Quizás hoy, como otro día cualquiera.
Viniste.

Nos veremos en la noche, como cada noche.
Estés donde estés.
Tu hijo insiste.


Lejos

Quiero atraparte
Pero estoy encerrado en una gruta oscura
En las mandíbulas del tiempo estoy.

Quiero asir tus manos
Decir que retozo contigo entre el trigo
Y esparcir la simiente de la tierra
Contigo.

Pero me hallo entre fauces de extraños
En los iris profundos, espirales de tiniebla
Donde se engendran los años.

Quiero gritar al cielo, con voz desgarrada
Pero dulce, lo que callo en silencio,
En este vientre de sombras.

Te halago, me dices, hay tiempo
Pero sus macabras alas acechan mis labios
La eternidad se forma de cuellos
Que se giraron cuando se desgarró
El cielo.

Las piedras de ese río lácteo
Que incendian la parca de los días
Me calan los huesos

En los océanos que navegan las agujas
Del reloj,
naufragan mis esperanzas
Te veo, no creo, pero insisto,
Como la marea persigue a la luna.

Llueven sueños en mi lecho
Sorbos de dulzura que intuyo
Despojos de tu voz que me invento.

Por eso.

Quiero atraparte...

Pero estoy lejos, más lejos de lo que pienso.

Tan lejos como el fuego del hielo

Tan lejos como el fuego del hielo.

30 de mayo de 2008

Las voces de mi cordura.

Por qué soy como la piedra
músculo de tierra,
y me quiebro con el frio.

Por qué soy como el hierro
estridencia que encierro
ya que en silencio me oxido.

Pero eres enredadera
sueños que se abrazan
a la jardinera.

Ya que no hay fuego
y las chispas que te ruego
no mojan las mejillas.

Vengo, y me hago de piedra
y de hierro quebrado
y te abrazo en verdura
y me arde en este encierro
las voces de mi cordura.

21 de mayo de 2008

El Milagro

Esperar que se giren las estrellas
y brillen las sombras, en el cielo,
un jardín de las Hespérides
bajo el que arrancarte tu cariño
en mis ojos.

Esperar, que acaben las guerras
y los jinetes de la epidemia desmonten
que se entibie la fiera de mi pecho
y no sean necesarios los caminos
por qué siempre estés aquí.

Esperar, la una por la otra
que se apague mi luz
y resplandezcan las runas del atardecer
y entre tus rizos caracolean
mis anhelos.

Esperar, que el barro tome vida
que me presten el aura del Santo Job
ahora que te quiero, y no se si es bueno,
pintar los frescos de la Sixtina
acumular los bloques megalíticos
al resuello del enigmático arquero
o tomarme solo, una cerveza contigo.

Pero si me hablas, oras oro en mis oídos
aunque me destruya por dentro
escarbo los cimientos,
¿Quién fuera el arquitecto
de este milagro perdido?

Dio.

17 de mayo de 2008

Juegos de alegría.

Por alegría, me traen cantando desde Sevilla
sin mas luz que el brillo de la vida
sin mas vida que la chispa de una luz
los resplandores marmóreos de tu sonrisa
La canción, el juego de ternura de una niña
los besos que la robo, en el camino, en cada orilla.
Es el aire, a la canción, un pañuelo de tul
Es el rocío, en tu garganta, la fresca melodía
percusión de miradas que nos traen, hacia la villa.

Son los sonidos de tus pisadas, latidos de mi corazón
son los besos que nos daríamos, los ecos de novato amor.
A estos juegos, entre murmullos, de alegría
plantaríamos raíces, entre risas y caricias que te daría

De esta tierra, modelaría tu carilla
de este agua, me limpiaría la herida
de sangre, haría en mi pecho, un cielo azul,
donde manaba el leteo y de él, bebía.
por alejar la oscuridad de mi vida.
Juguemos niña por los caminos de alegría
a besarnos bajo la niebla de un abedul
y cubrir nuestros cuerpos con flores de día
y desnuda la luna, juega un rato a que eres mía.

15 de mayo de 2008

Tu sonrisa.

Me gusta tu sonrisa
como un santuario
a la prisa.
Con que te vas
y mis ojos se van
detrás,
y la brisa
en la puerta
la ausencia
no vuelves
jamás.

Me gusta tu sonrisa
como un camino
feliz, que me das
a seguir
aunque sepa que mas
a sufrir
que a gozar,
yo te sigo
todo ingenuidad
para que risas
si consigo
que me vuelvas
a mirar.

14 de mayo de 2008

Sólo, un punto cardinal.















En una escombrera habito
las encías desgarradas, arrancadas del suelo
por aves nocturnas.
Los ladrillos esparcidos entre las miradas
de los extraños.
Las grietas de mi aliento
dejándote escapar, como un ibis que volara
hacia Orión.

El Oeste, receptáculo del final
donde se orientan los pasos
el lugar donde está magnetizada la peonza
y la brújula marca su hora.

Sálvame, tu que puedes.
Ya ves que no creo en mas dios
al que dirigir superfluas oraciones
con las que molestar, altas preocupaciones.

Pero cuídame tu, la mañana,
es una quimera, donde se desangró mi infancia
el tablero sin fichas
la plana calvicie del páramo, ya desolado.

En un vertedero, vomito las ideas
no es bonito creer en mis deseos.
Hoy mis pasos, los ojos cegados
por la tarde, hacia la madre oscura
donde se quedan los párpados cerrados.

Dio.

8 de mayo de 2008

Un destino maldito. Un desatino.

Ruge el pecho al hastío
la trémula templanza del desvarío
hay temor, confianza herida
persianas del alma y la alegría.
Se oscurecen las mañanas
y tiemblo cuando te miro
jirones de mi,
cuando te has ido.

Bazas que no se jugar
aguas que no beberé.
Lívido manantial.

Muescas de mis sentidos que me llevan
a este destino maldito,
el olvido.

6 de mayo de 2008

Sin sonido

Tus labios no se mueven para decir
lo que yo quiero escuchar
las fórmulas secretas de la estabilidad.
Síndone de mi mismo, aún tengo la edad
si no ha de llegar lo que "ha" de venir
estructurado en los cánones de la amabilidad.
Tu, que no me hablas de ese fantástico lugar
que soñé para ti, el aura, de esta confortable verticalidad
parado, inquieto equilibrio, quebrado,
sin querer, por tu voluntad.
No vienes a decirme lo que quiero oír
lluvias de silencio en mis sueños
no puede ayudarme, esta guarida de miedos
que se derrumba sin tu pesar
Desbocado sin estribo, en esta fragua sin yunque
que golpee los latidos, donde no vivo, donde no hallo paz.

24 de abril de 2008

Una tirada de Tarot: La Espada.

Un as de espadas, en pos de hadas
Un tercio de acero refulgiendo en el sol
Que alumbra púrpura la vida.


Un caballo de pentáculos, sombras domadas
Por el príncipe que aún no soy
un cielo por absorber en suspiros.

Las copas escancian el dulce néctar
De la risa, sobre su boca y yo,
Gemelo de Ganímedes con la voz ronca.

Pero al final, al final, Ay
La espada clavada en la roca
Para que la recoja un necio. Y necio soy.

17 de abril de 2008

En tierras de Poseidon

Inundación de estrellas y mis ojos marinos
los cristales se crispan como pétalos de sal
escamas de plata hundidas en caminos
hecatombe de lunas, partidas en el mar.
Late el océano como un animal herido
grieta en la piel, al caminar
las insondables profundidades del abismo
en tierras de Poseidón, ya no puedo gritar

10 de abril de 2008

No para tus sentidos

No para tus ojos
los rincones de la vieja Bohemia
ni el suspiro del moldava.
No para tus oídos
los murmullos de las sombras de los tilos
el castillo, el reloj detenido
pasada la medianoche.
No para tus dedos
el cálido sueño del guiñol
ni para tu garganta
una cerveza fresca.
No para tu nariz
primaveras que no se eligen.
No para tus ojos
y yo contigo, sin ti.

Pd. Perdona.

9 de abril de 2008

Aquel lugar.

Las escamas del cristal
una constelación de guijarros vacíos,
y en el lugar, el calor del mar,
la tibia cobertura de los inicios.
Los huesos son solo niños
que son amos, de castillos de sal.
Mi sombra es el mariscal
que ordena avanzar a mis sentidos
tras de ti, tras un muro de cal.
Latido, surtidor de naufragios
que empuja los vientos a soplar.

30 de marzo de 2008

Del desierto, hacia el mar


Entre las brumas del sueño,
agitadas luces que se encrespan
son peces, danzando como chispas
caídas del cielo.


Con espumas la suave piel,
se cubren y se enredan
las aves que retornan
de los grises paisajes del miedo.

Thalassa, como un Homero
olisqueo la brisa que no llega,
el recuerdo, es esa orilla
donde siempre que vuelvo, me quedo.

18 de marzo de 2008

.... Y sabios. (De ellos para ti)


Y los toros de guisando
Casi muerte y casi piedra
Mugieron como dos siglos
Hartos de pisar la tierra.

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.
que es nadie la muerte si va en tu montura.


Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

y, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Llegue rogada, pues mi bien previene
hálleme agradecido, no asustado:
mi vida acabe y mi vivir ordene.

Ser o no ser... He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir...
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir...

Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.

Pd. Buenas noches papá. Estés donde estés.

30 de enero de 2008

seres

Los residuos paralelos a la voluntad divina
que una vez sustentados por una masa de carne
y dotados de un brillo en la retina,
se creyeron a semejanza de lo que no entienden
entre vapores y tierra, su enjambre.

7 de enero de 2008

Hécate en círculo de fantasmas.


Las melladas visiones del horizonte
como dientes podridos, los jirones de nubes
se arrojan en volutas sobre las sombras de la noche,
y en la encrucijada, la tierra absorbe la sangre,
palabras de akelarre, pensamientos oscuros.
El asno, lamiendo los cadáveres del sueño,
al ulular del viento arrojando la simiente invernal,
cosecha de pavores.

Las heladas paletas del color ocre,
el postrero reflejo en el iris de los muertos,
las campanas, doblando, la melancolía de un cielo
lejano. Misa de requiem por cada momento,
en el que Hécate sonríe. Y el tiempo, como vertedero,
de todos los huesos, de todas las risas, de todo lamento,
huerto de hedores.

Texto Dio.
Imagen. Hécate o Tres Parcas o la noche de la alegría de Enitharmon (William Blake)