En esta historia
en la que nos devoramos como lobos,
me hallo en mi rincón de soledad
donde me encuentro aficionado a la miseria
vislumbro por un solo instante
una fugaz, precipitada luminiscencia
una musa de fuego que me alumbra el alma.
¿De que sirven las furiosas palabras
extraños ruidos en la noche profunda?
Mientras, alrededor, los cometas se desprenden
haciéndose pedazos el cielo,
y la tierra se prepara,
y mi alma hierática te espera
como el hoplita que intuye de antemano
la derrota en la batalla.
21 de noviembre de 2017
18 de noviembre de 2017
Incienso para Venus (Escritura automática)
Abandoné los Campos Elíseos
por el beso de un diablo de labios carnosos,
ahora en la marea de las constelaciones
cuando la espuma de las estrellas vienen a derramarse
en tu vientre,
concentro en la presa de un cielo cada vez más inalcanzable
del celo.
Y te miro a los ojos,
mujer, inabarcable en mi alma
profundiza en la sima de los tiempos,
yertos los sentidos, la razón implora
mutar mis versos por tus besos.
Ahora eres tú, ayer era ella,
mañana seguiré siendo yo
en cada espejo con el que cruzo una mirada de complicidad
me recuerda que tan sólo eso
me hace ser, me hace verbo
mareas altas de sexo en la hierba verde.
por el beso de un diablo de labios carnosos,
ahora en la marea de las constelaciones
cuando la espuma de las estrellas vienen a derramarse
en tu vientre,
concentro en la presa de un cielo cada vez más inalcanzable
del celo.
Y te miro a los ojos,
mujer, inabarcable en mi alma
profundiza en la sima de los tiempos,
yertos los sentidos, la razón implora
mutar mis versos por tus besos.
Ahora eres tú, ayer era ella,
mañana seguiré siendo yo
en cada espejo con el que cruzo una mirada de complicidad
me recuerda que tan sólo eso
me hace ser, me hace verbo
mareas altas de sexo en la hierba verde.
13 de noviembre de 2017
Inalcanzable cumbre.
Entraba Júpiter en Venus
aún las puertas de Isthar cerradas
a cal y canto
y en los albores de un primer beso
que no llegaba.
Se desprendían las perlas de rocío
en la gélida madrugada,
la sal que sangro
en los cimientos del primer verso
que te regalaba.
Leona de luceros,
fiera encaramada,
en mi pecho.
Retahíla de prodigios y ensueños
en mi almohada.
Tú que subes montañas,
entenderás mi prisa por alcanzar la cima
constelada de tu ventana.
aún las puertas de Isthar cerradas
a cal y canto
y en los albores de un primer beso
que no llegaba.
Se desprendían las perlas de rocío
en la gélida madrugada,
la sal que sangro
en los cimientos del primer verso
que te regalaba.
Leona de luceros,
fiera encaramada,
en mi pecho.
Retahíla de prodigios y ensueños
en mi almohada.
Tú que subes montañas,
entenderás mi prisa por alcanzar la cima
constelada de tu ventana.
5 de noviembre de 2017
Ecos (Escritura semiautomática)
La fragua de Vulcano
el yunque del cielo goteando sobre la piedra
el bronce impoluto no presenta fisuras,
el hoplos del crepúsculo a través del mar,
como un gran telón de luz, tan sólo las briznas del atardecer.
Una gran canica, que apunta a un agujero negro
viene rodando, nutriendo de chispas de carne de estrella
en un instante y tu retina
gira en la gran fragua, observa, escucha
la música de los astros.
Lágrimas de púrpura, los huecos de un espacio
que no se doblegan,
cuando la memoria es reverberación de lo que sucederá
de lo que nunca estuvo,
y contemplas ahora, con incesante curiosidad
este momento.
La fábrica de sombras supura la noche,
con sus largas capas de obsidiana
salpicada aún por la sangre del crepúsculo,
la estatua contempla el gran vacío
esculpido de ausencias, cada muerte
es tan sólo el desbaste del infinito.
Y en lo más profundo de cada ser,
los ecos de un universo abandonado
palpitan débilmente, ligeros aleteos,
en el sueño del demiurgo.
el yunque del cielo goteando sobre la piedra
el bronce impoluto no presenta fisuras,
el hoplos del crepúsculo a través del mar,
como un gran telón de luz, tan sólo las briznas del atardecer.
Una gran canica, que apunta a un agujero negro
viene rodando, nutriendo de chispas de carne de estrella
en un instante y tu retina
gira en la gran fragua, observa, escucha
la música de los astros.
Lágrimas de púrpura, los huecos de un espacio
que no se doblegan,
cuando la memoria es reverberación de lo que sucederá
de lo que nunca estuvo,
y contemplas ahora, con incesante curiosidad
este momento.
La fábrica de sombras supura la noche,
con sus largas capas de obsidiana
salpicada aún por la sangre del crepúsculo,
la estatua contempla el gran vacío
esculpido de ausencias, cada muerte
es tan sólo el desbaste del infinito.
Y en lo más profundo de cada ser,
los ecos de un universo abandonado
palpitan débilmente, ligeros aleteos,
en el sueño del demiurgo.
2 de noviembre de 2017
Estrella de otoño.
Tu brillo es evidentepero no te alcanzo.
En el suelo, entre la hojarasca
en la sien de la serpiente.
Tu brillo que no alcanzo
tan resplandeciente.
Estrella rutilante
flor de mediodía
tan brillante.
Alimenta las entrañas de las sombras
en el refugio de tu vientre.
El infinito, el pasado.
El presente.
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