31 de diciembre de 2018

Adiós a tus luces y a tus sombras. XIII

Has tenido suerte
en el reparto de luces que brillaron tanto
como ciertos zafiros desde la génesis del año.

Pronto fuiste algo especial
recorriste las laderas del tiempo
y esquivaste, las oscuras espirales al final.

Te vas luminoso, como una lumbre
en el pecho
guiarás horas más oscuras.

Me has traído la paz de sus abrazos
me has hecho soñar
y confiar en el tiempo.

Como san Jorge has exterminado
el ominoso lustro.
 Ahora, llegarás
como cúspide de sus besos
al templo donde moran todas las constelaciones.

Adiós a tus sombras. Hasta siempre a tu luz.

30 de diciembre de 2018

El gran Tzompantli

Movimiento de sucesos
quebrado el occipital
la memoria del pueblo,
el sol, la lluvia de acero
las borradas estancias de los dioses.

El osario
constelación de calcio como macabras flores
por sus fisuras el sueño perpetuo.
Rincones de esperpento, extraño hatillo
de vida y muerte.
¿Qué estrellas observarán eternamente?


De: Chamanes de fuego.
México. Agosto 2015

8 de diciembre de 2018

Confortablemente paralizado.

Hola

Tras la puerta que se cierra se abre una esperanza.

Si un paso es el primer instante que se aleja.
¿Cómo olvidar de la cabeza ese océano que se vacía?

Conteniéndose por el vidrio de los sentidos
de quién pensaba que nunca me soltaría,
el ámbar de tu mirada iluminando otros caminos.

De acuerdo, no lo hice bien.
Y no hay manera de arreglar este desaguisado.
No entendí que la soledad no es cosa de dos.

Pasé momentos de enfermedad y superé una fiebre
que me consumía desde hacía algún tiempo.

El mundo de los sueños a veces es tan confuso como la propia realidad.
Sólo sé que en tus brazos.
Me siento. Confortablemente paralizado.

Adiós,
Una palabra que nunca te voy a pronunciar.

¿Cómo desandar el camino que quise hacer contigo,
si aún no hemos salido de la puerta?

No hay casa pequeña que pueda habitar,
ni hay una hija que pasear tranquilamente por el parque.
Sólo tu voz sobreponiéndose a la mía en un "te quiero" más sonoro.

Se que es complicado. Confiaste en mi sensatez
y quizás no tuve ningún reparo. Pero hubo una vez
una, en la que me hiciste elegir.

Y pasé momentos de felicidad y logré lo que no creía que podía ser
si tenía algún revés, venías tú y me hacías bien.

La realidad es tan nítida como el pronombre personal del plural de la primera persona.
pero ahora sé que en mis sueños
seguirás teniéndome confortablemente paralizado.