Adiós a tu luzen las fauces rosas del crepúsculo
me hallo ahora
recitando de memoria el paso,
de las cenizas quebradas en los párpados
de aquellos momentos que lucieron
con el trémulo resplandor de la intrascendencia.
Átomos de eones como migajas
de un silencioso dios oscuro.
Viento de sombras o quziás
las obscenas luces del alba que me esperan mañana
otra vez despierto
o tal vez, dormido.