Olvidarme que te recuerdo,
que me posee tu sonrisa
que me inunda tu desprecio
que la dicha la arrastra la brisa.
Si la razón, no coge la brida
que sujeta al corazón,
si el blanco y negro inunda
esta habitación profunda,
donde derramo estrellas
por los ojos, para que me siga
esa niña y esta hija que no me olvida.
Olvidarme de donde vengo
y saber que no voy a ninguna parte
(al menos contigo) y acuden
como cien mil amaneceres a este ocaso,
crepúsculo que me embarga,
razones para este infeliz escaso.
Asiste, noche eterna, que no viene dios
por mas que ruegue al silencio
que no me olvido, que la recuerdo,
que su sonrisa yo no tengo.
27 de febrero de 2009
18 de febrero de 2009
En los ojos de Robinson.
Alejado, de costa a costa
como estoy, de ti, en una pleamar
que no cesa de envejecer,
en los viles granos de arena en los que me aferro
como dique en los que contener
espumas.
Ahuyentado, en briznas de alborada
como pastos de alcoba las brasas del mar,
se adhieren a mis ojos al leer
mentiras en mi juicio de tus miradas,
las puestas de Levante que no he de ver.
como estoy, de ti, en una pleamar
que no cesa de envejecer,
en los viles granos de arena en los que me aferro
como dique en los que contener
espumas.
Ahuyentado, en briznas de alborada
como pastos de alcoba las brasas del mar,
se adhieren a mis ojos al leer
mentiras en mi juicio de tus miradas,
las puestas de Levante que no he de ver.
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