13 de noviembre de 2019

Esta carretera a ninguna parte

Qué difícil es completar las rotondas del olvido
sin saber cual era la salida correcta.
Recorrer el rumbo escogido, más bien por el azar,
en esta carretera sin señales,
acelerar, frenar, si frenar en paz
quizás para siempre.

Qué difícil es guiarse recto sin rebasar
las líneas continuas del destino.
Pisar el embrague y cambiar de marcha
aminorar ante tus ojos en verde,
acelerar con el llanto rojo del herido.

De nada sirve, observar las huellas
de neumáticos ajenos, de viajeros detenidos
en los arcenes de una realidad chapucera.

Recorrer miles de kilómetros por la autovía de los años,
sudor de alquitrán y horizontes de polución
que abren sus alas como polillas somnolientas. Mientras
el aroma de los sueños recuerda la gasolina quemada.

Qué difícil navegar las amplias carreteras del estado
en esta vía de ausencias, y acelerar
hasta frenar. Frenar en paz.

Quizás para siempre.

4 de noviembre de 2019

La voz de la noche.

La voz de la noche es un grito
de hojarasca abatida,
sisea en los escalones de la estación
la serpiente de la desidia.
Suena azotando mi ventana
con vestigios de civilizaciones caídas,
mientras en el suelo yacen
las lágrimas de mártires anónimos.
El grito de la noche es oído
por los áspides del tedio eterno.
¡Cuidado!
No vaya a despertar de tu largo sueño.

3 de noviembre de 2019

Los mares del Sur

El acero infinito de tu soledad
son las alas del viento que agrietan tu cara,
mientras,
Suena fruncido un velo, la piel del cielo
como un telón desparramado a tus pies.

Hermosos monstruos son los ojos que habitan en tus entrañas
así surcan tus huesos, las plumas de papel
los frágiles versos que se enjaulan en los surcos
del pesado sueño de Poseidón.

Las lágrimas de las nereidas inundan
el vasto infinito de tu soledad.

La Nucía.
 31 de Agosto de 2019