31 de diciembre de 2007

Adiós a tu luz (33)

Los desnudos parias de la tierra,
están anclados al suelo, soñando con el sol,
que se oculta entre las mandíbulas de esta,
ciudad ebria de sombras.

El trazo del dedo del ser humano,
se borrará pronto del cielo, y yo, tiemblo
en el frescor de su brisa,
arcanos acordes que despiden el año.

Ante la hoguera del silencio
las palabras callan
las luces temblorosas,
¿Cuantas miradas apagan?

La edad oscura se comienza a marcar
en la aguja de cualquier hospital,
ese imperio circular,
difusor de olvido,
que siempre volverá a comenzar.

Adiós, a tu luz, (y a tus sombras) por ahora.

Dio

28 de diciembre de 2007

El hilo de la madeja es invisible

Como una resurrección, Sotis, de nuevo, el camino,
las desgastadas y quebradas calzadas
donde mis pies volverán a sangrar.
Las arraigadas sombras de los montes
estremecerán mi figura, y la luna,
aullará a los chacales, sus baladas.

Briznas de firmamento desprendidas del cielo
enmarañadas con las olas del desierto,
y en los ojos, los párpados prestos a recibir el golpe
al cerrar el telón y acabar la función.

(Pero aún queda un rastro de mañanas, que cubrir)

14 de diciembre de 2007

La exaltación de la locura

Con las luces rojas, del coche que me precede, la cordura,
y la tapicería como un adorno que se pega a los huesos,
bogo, acompañado sin tus besos, como un náufrago en los cielos
de luz trémula y los guiños de un eclipse de luna.

Con una mano, suave e indecisa, aferrada a tu cintura,
los imprecisos contornos de los sueños,
llevo, de mis órganos internos, los sucios aposentos,
la figura triste de la sonrisa desnuda.

Y no es que adorne, tus cabellos, con coronas de metal
ni con espinas, me hagas regente de tus cosas,
¡Qué mas quisiera narrar, en poemas o prosas!

En el paladar, se me quedan las palabras hermosas,
por no aparecer ante ti, un sujeto banal
y adoro tanto los brincos de espuma de la mar.