31 de diciembre de 2019

Adiós a tu luz (Y a tus sombras) XIV

Adiós a tu luz
en las fauces rosas del crepúsculo
me hallo ahora
recitando de memoria el paso,
de las cenizas quebradas en los párpados
de aquellos momentos que lucieron
con el trémulo resplandor de la intrascendencia.

Átomos de eones como migajas
de un silencioso dios oscuro.

Viento de sombras o quziás
las obscenas luces del alba que me esperan mañana
otra vez despierto
o tal vez, dormido.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Recibió migajas emocionales que la hicieron alejarse para siempre

Anónimo dijo...

Estaba claro que hiciera lo que hiciera se esforzara lo que se esforzara jamás la acompañaría porque ella era la última de sus prioridades

Anónimo dijo...

La dejaste sufrir en silencio aquel sábado que no la escribiste en todo el día y nunca pudo decirte lo mal que llegó a sentirse porque ya no querías tener contacto y tuvo que alejarse