I
Y en un principio fue de la nada, todo,
La ira, la afrenta del orgullo, el amor,
La esperanza.
Cerámica esparcida en la corteza ocular
De la tierra.
Epidermis de barro, los dioses soñaron
Las sombras eran susurros de nácar
Arterias de lava recorrían los años
De un tiempo que no corría.
En barro cocido.
Sin nombre, y el dios sin nacer,
El hombre tan sólo era el eco del silencio.
El mundo: El aliento del caos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario