Viene
deshojando la margarita
y de cada pétalo caído
crece
al otro lado del ángel
otro pétalo vivido.
Como las horas
en punto
esas que se esperan
junto a los trenes que me llevan
al mismo lugar.
Ya no sé si soy. o es el suelo
el que me pisa
en la repisa de un volcán
de lenguas granadas
que pasan.
Percibo, el poco tiempo
para que vuelva a quedar
poco tiempo.
Vengo deshojando la flor
pero esta, no se deshoja
no se acaba, jamás.
5 de agosto de 2007
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