Has tenido suerte
en el reparto de luces que brillaron tanto
como ciertos zafiros desde la génesis del año.
Pronto fuiste algo especial
recorriste las laderas del tiempo
y esquivaste, las oscuras espirales al final.
Te vas luminoso, como una lumbre
en el pecho
guiarás horas más oscuras.
Me has traído la paz de sus abrazos
me has hecho soñar
y confiar en el tiempo.
Como san Jorge has exterminado
el ominoso lustro.
Ahora, llegarás
como cúspide de sus besos
al templo donde moran todas las constelaciones.
Adiós a tus sombras. Hasta siempre a tu luz.
31 de diciembre de 2018
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1 comentario:
Siempre estaré ahí
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