31 de diciembre de 2008

Adiós a tu luz (Y tus sombras) III

Al estrado de los calendarios,
someto la pereza de las citas, al escarpelo
de los recuerdos, te requiero.

Como una criatura indeterminada, sedienta de silencios
con la mordedura incesante de tu mirada, híbrida conjetura
de hechos y sueños.

Expuesto a la luz, como un único cómico, un dramático monólogo.
Asi, apelando a la irresponsabilidad que da la locura,
al tejido incesante e involuntario, este arado de lana,
que va nutriéndose del hilo de las parcas.

Ante este juez tan severo, que no es benévolo, y la pluma de Maat pesa tan poco,
que mi pobre corazón envidioso y dolorido
teme acabar como tu.

Tus sombras se llevaron, de nuevo, lo que mas quería,
tus luces no me traen el calor que yo añoro, la estrella.

Ahora no importa nada. Te despido. De nuevo, a la hoguera de los sueños
con mis miedos y mis risas. Con los besos hundidos en el barro de tus huellas.

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