27 de febrero de 2026

Anoche, una orilla.

 Anoche hallé una orilla

Por el caudal de mi alma, flotaban objetos indefinidos

Que lamían mi memoria como animales domados,

y podía contemplar entre un éter viscoso

el perfil de las ruinas de las torres que antaño

gobernaron mis impulsos.

Anoche en aquella orilla

secaba mis ojos en la lumbre de la brisa,

dos lunas menguantes soñaban despacio

podía sentir, el gobierno vacilante del timonel

por estas aguas sucias de Leteo itinerante.

Anoche, me aparte de la orilla

y no volvió a ocurrir nada.

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