Aquí te quedas, y aquí me voy
en los pálidos reflejos de una luna nublada sobre un espejo roto.
La mirada, se enturbia cuando recuerdo tus sombras
y agito en silencio tus fulgores, que también hubo,
lo que pasa
es que son tan leves que se los llevo una brisa de primavera.
Las piedras fueron corazones extraviados
¡hasta aquí hemos llegado!
el estertor de un amor imaginado,
y sin embargo,
te respiro, año insulso, con los pulmones abiertos.
Añoré mil noches conmigo, y si perdí amigos
fue por ese movimiento de rotación, que hoy celebramos.
¡Hasta aquí llegamos,
corazón sin mácula, estrella-relámpago
tan temprano!.

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