Perece la paciencia
participa la presión
la pulcra presencia de un sol desmoronándose
en el horizonte.
Y vienes a bogar por otro año, las sombras de inmundicia
que cubrieron mi pecho, este año
se disiparan entre jirones de nubes que contemplo.
La lítica eternidad y el momento que no existe
las furias de mi alma reclamando devorar ese pedazo
de cielo que no existe.
La posición del reloj en las esferas celestes
marcan la hora última de esta porción ficticia, mientras
observo las nubes de polvo del camino, si todo vuelve a pasar
es que ya pasó. Si cada uno fabrica su destino, es que nunca ocurrió.
Adiós a tus sombras, primero, luego quizás a tu luz
que perecen en un lecho de lodo, recostando en el recodo del gran rio.
1 comentario:
Hola son muy bonitas tus poesías aunque se que no entras por aquí mucho yo te lo digo que me gustan
Me gustaría a mí saber escribir así como tú con tanto dominio del lenguaje. Diosa Venus
Publicar un comentario