garabatos entre los dientes y una lengua de fuego.
A sus pies, hormigueros subterráneos
frenopáticos unipersonales, sueños que evocan
los caminos hacia el mar.
Un ruego,
en el vuelo del ruido, el silencio es un desierto.
Las nubes, como espuma del océano
chocan contra el rompeolas de mi pecho,
al son de los aplausos, los murmullos
de un muchacho que garabatea
en su lecho.
Marzo 2020 (Durante la cuarentena)
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