Ahora agoniza tu luz
entre los grises escombros de mi
nada me trajiste, ni me quitaste
tan sólo
lo que ya tuviera dentro.
Ahora
sueño con tus sueños,
echo la vista atrás y comprendo
sin advertir
la presencia atemporal del infinito.
Un grillete en la memoria,
una mujer en la mente.
Si no quedan alas para sortear este abismo
aún quedan segundos para contemplar su luz.
Ahora,
que el final de tus luces y de tus sombras
se acerca tremulo me siento
arrollado por un toro de ojos verdes,
y aunque el cielo es un párpado hinchado
debo seguir.
Animado por mí,
animado por tí.
Vibrando en silencio hasta que se alineen las constelaciones,
en bastos, economía de amores,
si su luz me iluminó y tus sombras me arroparon
el sacerdote hará justicia en los próximos doce.
31 de diciembre de 2017
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1 comentario:
Siempre estaré ahí
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