Aprendiendo a esperarte
he venido por aquí, a la inclusa del recuerdo
como si conociera el habitáculo de tu existencia.
Te he visto casarte
con la inconsistente ausencia de mi ceguera
quizás este corazón nuestro sea un tubérculo que no creciera.
Entre el velo brumoso del sueño
(El vertebrado peso del recuerdo)
y la estéril pupila del pongamos, martes próximo.
Allí sé que estás, sin realmente saberlo
no he dicho que no esté impaciente de verte
solo sé que estoy aprendiendo.
2 de octubre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Que sentimiento tan bonito cuando escribes, que bien expresas los sentimientos
Publicar un comentario