25 de noviembre de 2016

Aún brilla tu fuego en la oscuridad.

Destilada la bruma que atravesé una noche,
por las fauces abiertas del sendero tenebroso,
atravesé las agrietadas praderas,
surgiendo de tus labios la única y oscura luz
que me atrapa.

Tocar, acercarme sensiblemente a la dimensión desconocida
pulir mis sueños mientras aprieto tu ausencia en un abrazo inédito.

Aplaco el fuego de mi alma en ligeros sorbos
bebo de ti, emperatriz de mis deseos, y aún más sediento
no entiendo de hechizos ni de antídotos,
sólo sé que sigo ante la sombra buscando la luz
de tus labios.


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