Destilada la bruma que atravesé una noche,
por las fauces abiertas del sendero tenebroso,
atravesé las agrietadas praderas,
surgiendo de tus labios la única y oscura luz
que me atrapa.
Tocar, acercarme sensiblemente a la dimensión desconocida
pulir mis sueños mientras aprieto tu ausencia en un abrazo inédito.
Aplaco el fuego de mi alma en ligeros sorbos
bebo de ti, emperatriz de mis deseos, y aún más sediento
no entiendo de hechizos ni de antídotos,
sólo sé que sigo ante la sombra buscando la luz
de tus labios.
25 de noviembre de 2016
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