31 de diciembre de 2015

Adiós a tus luces y tus sombras X

Con el nudo gordiano en la garganta,
el filo de la lengua afilada, y el refulgente azul,
lapislázuli gélido en el vapor de la ausencia.
Con los hilos que deberán modificar las luces,
que ya deslumbran entre los visillos del horizonte.


Ayer, ya hoy, fueron bálsamos tiernos
hasta que la pulpa de la flor ocultó las garras de espina.


Ayer fueron tus ojos, hoy el corazón que me palpita
el ritmo de un wa daiko deshaciendo el silencio
entre las brumas de la mente en nubes de un té de Agosto.


Hoy hubo sombras, y luces, y ayer, el ruido y la furia,
la tormenta y la calma. Si fui traicionado, me perdono,
si consiguió su propósito, lo ignoro. Igual lo aplaudo.


Un pliego de descargo en la lámina del prado,
entre flores yacen los abrazos, en túmulos de barro
mientras el alma se apodera del cuerpo, y el sueño
ocupa en silencio el tumulto de los tiempos.


Una melodía lejana impregna levemente
el ambiente con los misterios arcanos,
el año volverá y volverán las luces y las sombras,
y quizás hallaré la calma en este naufragio.

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