Un pesado vapor,
un párpado de tul aleteando la alborada,
el cielo es un goteo intermitente de sombras.
Tus recuerdos
son algodones flotando en la atmósfera
cabriolas de hielo suspendidas en silencio.
Devorando al crudo invierno
a dentelladas precisas vas escribiendo
la primera página de un sueño.
Contigo se desnudó el insomnio
y vino hacia mí, el vértigo voraz
del contrabando de besos.
Tuvo que colocarse la tierra
en la trayectoria del ensueño,
la razón, como pasos a dar, en esta senda
que recorta las esquinas del corazón.
20 de marzo de 2015
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