27 de noviembre de 2010

De tus ojos

Por que tu retina es patria y destino
no tengo más presente que la luz
y en estos caminos de pecho azul
por los que vuela un Ícaro cansino.
Por que tus párpados son el recibo
una gloria, un vago vaho de tul,
y allá donde señalen, será el sur
la cálida latitud donde emigro.
Ya tus ojos han marcado mi vida
con la tinta indeleble de mi alma
como un hierro al fuego en mi corazón.
Y al cabo, que cicatrizo mi herida,
como con la primera luz del alba
me hiciste de tus pupilas, un sol.

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