12 de octubre de 2010

Las puertas de Babilonia

Tras recorrer las rutas del tiempo,
y guarecerse del ruido en las torres del silencio,
me he detenido ante la estatua del gran Marduk
y he atravesado seiscientas veces las puertas
de la gran Babilonia.

La arena se posa en mi piel
se se encierra en mi sudor, el rostro del óxido
he cruzado desiertos para hallarme ante
estas ciclópeas murallas.

Los jardines esparcen sus verdes licores
por las terrazas donde, las cortesanas
contemplan con orientales ojos
como los hombres se aferran a la carne de adobe
para recuperar los rastrojos de un momento
que yace en lo alto de una torre.

Hubo larga vida para los sueños,
para prensar en la mente los deseos,
ahora el anacoreta que contempla desnudo
el amanecer,
a través de las puertas de la Gran Babilonia.

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