Como campos Asfardelos
he aplicado en esta tablita de barro
los sentimientos muertos.
Así, inquieto, grabé en el pecho
a fuego intenso
una rueda de poemas
descompuestos.
Algunos, acudieron a mi
a la primera llamada,
tras la inmensidad del cielo.
Y al horizonte, tras una hojarasca de versos
la vista prendida,
de un cometa espontáneo.
¿Que mirada descenderá del firmamento
para leer mis besos?
Asidos, del atril de la mañana,
prenden mis mejores momentos,
siento, luego
creo que,
buenos o malos,
hermosos o feos,
en este panteón,
están todos muertos.
11 Junio de 1996
26 noviembre de 2009
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1 comentario:
Bellísimo
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