En las brechas de cada minuto
resisto como un paria sin futuro
hacia un infinito tachado de suspiro.
Una resaca de sal y espuma
que nos echa de menos, un conjuro
de estrellas que se esfuma.
Un pálpito, un lejano recuerdo
estival, como un perjuro
sentimiento que remiendo.
Yo sé, que aunque ya no sea lo mismo,
y al ganar se pierde también,
tu llegada fue una cornisa ante el abismo.
14 de septiembre de 2009
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