Entre brumas, a la lejana Thule
por ignotas sendas de agua y sal
el sol, es un permanente ocaso,
sin una guía, que la voluntad, de buscar azul.
Bruñidas, las flechas encendidas
como evocadores fénix buscando caminos
en pos de un incierto sueño de luz.
Al codiciado ámbar de tus ojos
allá donde el Bóreas bate sus alas,
empujándome como un intruso hacia el sur
las replegadas velas, el orzado espíritu,
a golpes de remo sobre lomos cerúleos.
A los helados barrotes de cristal
donde late aprisionado el rehén
retenido por lazos de la ingrata Venus,
en la hecatombe nuclear de los sentidos.
No hallo las esperadas fuentes
que sacian de esmeralda la aurora boreal
asediado por invisibles monstruos marinos,
yo que no di fe a Escilas ni Caribdis.
agarro mis sueños con mis brazos inertes
y navego, hacia perdidos continentes.
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