Alejado, de costa a costa
como estoy, de ti, en una pleamar
que no cesa de envejecer,
en los viles granos de arena en los que me aferro
como dique en los que contener
espumas.
Ahuyentado, en briznas de alborada
como pastos de alcoba las brasas del mar,
se adhieren a mis ojos al leer
mentiras en mi juicio de tus miradas,
las puestas de Levante que no he de ver.
18 de febrero de 2009
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