8 de julio de 2008

Qamar fel Sama

Como un soplido de pólvora
Suspendido en los brazos de la nada.
Deshojando los minutos, en tardes
De pálidas manos y agitados nervios
Tras una velada que nunca llega.

Como una rueda de vapor
Que empujase a través de las olas del éter
En desiertos de voces, la soledad
Engranaje del alma, que la noche llega.

Viste, me convenciste a base de risa
De miradas graciosas, de dulces melodías
Que rebosaban en mi alma, la luna versa
En esos días, en que aún, desconocíamos
Mi naturaleza.

Ahora, como la hiedra, la impaciencia
Inunda las paredes huecas
De esa fruta púrpura devorada entre las garras
De un ave rapaz, eclipse de horas
Y tu cita, que nunca llega.

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