Por qué soy como la piedra
músculo de tierra,
y me quiebro con el frio.
Por qué soy como el hierro
estridencia que encierro
ya que en silencio me oxido.
Pero eres enredadera
sueños que se abrazan
a la jardinera.
Ya que no hay fuego
y las chispas que te ruego
no mojan las mejillas.
Vengo, y me hago de piedra
y de hierro quebrado
y te abrazo en verdura
y me arde en este encierro
las voces de mi cordura.
30 de mayo de 2008
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