
Entre las brumas del sueño,
agitadas luces que se encrespan
son peces, danzando como chispas
caídas del cielo.
Con espumas la suave piel,
se cubren y se enredan
las aves que retornan
de los grises paisajes del miedo.
Thalassa, como un Homero
olisqueo la brisa que no llega,
el recuerdo, es esa orilla
donde siempre que vuelvo, me quedo.
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