14 de diciembre de 2007

La exaltación de la locura

Con las luces rojas, del coche que me precede, la cordura,
y la tapicería como un adorno que se pega a los huesos,
bogo, acompañado sin tus besos, como un náufrago en los cielos
de luz trémula y los guiños de un eclipse de luna.

Con una mano, suave e indecisa, aferrada a tu cintura,
los imprecisos contornos de los sueños,
llevo, de mis órganos internos, los sucios aposentos,
la figura triste de la sonrisa desnuda.

Y no es que adorne, tus cabellos, con coronas de metal
ni con espinas, me hagas regente de tus cosas,
¡Qué mas quisiera narrar, en poemas o prosas!

En el paladar, se me quedan las palabras hermosas,
por no aparecer ante ti, un sujeto banal
y adoro tanto los brincos de espuma de la mar.

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