Como una resurrección, Sotis, de nuevo, el camino,
las desgastadas y quebradas calzadas
donde mis pies volverán a sangrar.
Las arraigadas sombras de los montes
estremecerán mi figura, y la luna,
aullará a los chacales, sus baladas.
Briznas de firmamento desprendidas del cielo
enmarañadas con las olas del desierto,
y en los ojos, los párpados prestos a recibir el golpe
al cerrar el telón y acabar la función.
(Pero aún queda un rastro de mañanas, que cubrir)
28 de diciembre de 2007
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