31 de diciembre de 2007

Adiós a tu luz (33)

Los desnudos parias de la tierra,
están anclados al suelo, soñando con el sol,
que se oculta entre las mandíbulas de esta,
ciudad ebria de sombras.

El trazo del dedo del ser humano,
se borrará pronto del cielo, y yo, tiemblo
en el frescor de su brisa,
arcanos acordes que despiden el año.

Ante la hoguera del silencio
las palabras callan
las luces temblorosas,
¿Cuantas miradas apagan?

La edad oscura se comienza a marcar
en la aguja de cualquier hospital,
ese imperio circular,
difusor de olvido,
que siempre volverá a comenzar.

Adiós, a tu luz, (y a tus sombras) por ahora.

Dio

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