
Génesis del amor primigenio
luna azteca que iluminó la inocencia
para devorar sólo un poco.
En el río grande, pupilas de oro
la locura engendraron
aquel otoño de luces y de frío.
Pasaste despacio,
en el portal de la adolescencia
no estrellarme pude evitar, tampoco.
En el alambre, cambié comba por besos
o las querellas de hielo por seguir siendo
uno mas.
Vino a ser un premio por una noche de ingenio
con derroche de vino y de sueños,
una rosa blanca para un caballero.
A ti, dama norteña
a la vez tu confidente y tu secreto
me robaste tu silencio.
Luceros que se iban detrás de tus labios
hacia el cielo abierto de mi pecho.
Recado de Venus, tan escueto
que pone mi mente al mejor postor.
La flor inundada, destiló sus pistilos
rocío de escarcha en la madrugada,
y de nuevo clandestino.
Llegaste para darte un chapuzón en mi Leteo,
te llevaste un libro, yo un duende, retiro.
tus palabras fueron justas en el mejor momento.
Soñé contigo, y me arrojé al mar
en malas fechas, ahora te lo cuento.
Un oasis en un desierto de miradas
creí naufragar en tus orillas cardiacas,
creer en el destino, así de cretino.
Un paraíso disfrazado de infierno
bien sabes a que me refiero.
Un cielo con los pies en la tierra,
y yo, un ave sin alas, al cielo.
Y al final, así llego
como nueva exdueña de mis besos,
salvo que esta vez, la tempestad
también arrastro, el olvido.
Texto e imagen. Dio
para devorar sólo un poco.
En el río grande, pupilas de oro
la locura engendraron
aquel otoño de luces y de frío.
Pasaste despacio,
en el portal de la adolescencia
no estrellarme pude evitar, tampoco.
En el alambre, cambié comba por besos
o las querellas de hielo por seguir siendo
uno mas.
Vino a ser un premio por una noche de ingenio
con derroche de vino y de sueños,
una rosa blanca para un caballero.
A ti, dama norteña
a la vez tu confidente y tu secreto
me robaste tu silencio.
Luceros que se iban detrás de tus labios
hacia el cielo abierto de mi pecho.
Recado de Venus, tan escueto
que pone mi mente al mejor postor.
La flor inundada, destiló sus pistilos
rocío de escarcha en la madrugada,
y de nuevo clandestino.
Llegaste para darte un chapuzón en mi Leteo,
te llevaste un libro, yo un duende, retiro.
tus palabras fueron justas en el mejor momento.
Soñé contigo, y me arrojé al mar
en malas fechas, ahora te lo cuento.
Un oasis en un desierto de miradas
creí naufragar en tus orillas cardiacas,
creer en el destino, así de cretino.
Un paraíso disfrazado de infierno
bien sabes a que me refiero.
Un cielo con los pies en la tierra,
y yo, un ave sin alas, al cielo.
Y al final, así llego
como nueva exdueña de mis besos,
salvo que esta vez, la tempestad
también arrastro, el olvido.
Texto e imagen. Dio
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