En la noche, tu luz
como una linterna acoplada en el cielo
atrae mi alma, de insecto denostado.
Las plegarias son horas desnudas
cubiertas de sal oscura.
Campana de niebla
tus ruiditos me arrullan
ignorando los consejos de la prudencia,
y olvido mis pasos, en abismos cercanos.
¿Cercenar ahora esto? No, en plena vida,
genocidio de risas, sabores, alegrías
(También temores, pesares, letanías)
Soñar con el tiempo y la brisa
de esta luz, tildando de salud, las heridas.
En la noche, tu luz
hasta donde quieras, tu guías.
7 de noviembre de 2007
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1 comentario:
... Y el vello de punta, si me atrevo a leer de nuevo.
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