Encerrada entre fauces de acero
el arrullo del agua brota con un ligero
sabor a pasado.
De haber jazmines y azahares,
un fondo aromático como base
del silencio sagrado.
Incienso de pasos lejanos y el chirriar
de las máquinas, las nubes en un cielo
suaves a mi mano.
En casas adosadas los recuerdos,
cuarteles del viento, silencio
de un ave de paso.
Gules de alarma, añil del trueno
el sabor del olivo derramado
en el albero.
Texto Dio
19 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario