
La sal incrustada en tu carne,
el brillo presente en tus ojos,
el agua que habita en tu pelo,
me duelen los labios,
mis dedos son tiernos,
mi cerebro, áspero;
las flores chillan su olor.
La brisa, el viento,
el aire, la arena,
yo, la naturaleza,
el trébol rebota monte arriba,
el brillo presente en tus ojos,
el agua que habita en tu pelo,
me duelen los labios,
mis dedos son tiernos,
mi cerebro, áspero;
las flores chillan su olor.
La brisa, el viento,
el aire, la arena,
yo, la naturaleza,
el trébol rebota monte arriba,
y aunque el lagarto no sabe
volar,
se petrifica en la tapia.
Una figura ligera,
liviana,
y un espejismo dormido,
negro y blanco
que grita desde el hueco.
El vacío está lleno,
y cuando me vaya, no me esperéis.
Poema: Giovanna T.
Imagen: Diomedes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario